Hoja por Hoja :: Suplemento de Libros

Libraria, Libros QED, Libros sobre Libros, Libros, Editorial, Editoriales, Editoriales México, Derechos de Autor, Novedades Editoriales, Libros México, Edición, Literatura
 
Búsqueda avanzada  
Navegador
  año 11 | número 128 | Enero 2008 Inicio       Contáctanos  
 
Hoja por Hoja :: Suplemento de Libros

Libraria, Libros QED, Libros sobre Libros, Libros, Editorial, Editoriales, Editoriales México, Derechos de Autor, Novedades Editoriales, Libros México, Edición, Literatura
 





El bolsillo y la palma



En la Inglaterra del siglo VIII, la piel de 1_550 becerros fue necesaria para el pergamino de un libro con el texto bíblico en la versión canónica de san Jerónimo, santo patrono de los traductores. Ese libro manuscrito —a la vez legendario y real— es conocido como Codex Amiatinus. Dos hombres hacían falta para llevar el inmenso volumen de un lado a otro.
La tradición de los libros sagrados y monumentales siguió viva y vigente durante largos siglos; a falta de uno a la vista, puede tenerse idea de las dimensiones de semejantes volúmenes al contemplar un facistol, es decir, uno de esos atriles utilizados para colocarlos donde deben ir, a la vista del sacerdote oficiante, durante la misa.
En el otro extremo, el libro portátil o de bolsillo es una invención plenamente moderna. En 1935 apareció, con el sello editorial de Penguin, el primer pocket-book inglés con todos los rasgos materiales y prácticos del género: la traducción de una hermosa biografía del poeta Percy Bysshe Shelley (1792-1822) escrita por el ensayista francés André Maurois y titulada Ariel. Cincuenta años después, en 1985, los editores de Penguin publicaron de nuevo los primeros tomos de esa serie precursora.
El libro de bolsillo dejó de ser una prerrogativa de los ingleses. En nuestro idioma, hace algunas décadas, la española Alianza Editorial puso en circulación una serie, módicamente llamada El Libro de Bolsillo, de hermosas portadas, casi todas ellas concebidas y realizadas por un auténtico mago del diseño gráfico: Daniel Gil. Es, sin duda, una de las mejores colecciones del mundo en su tipo.
Un buen lector moderno le tiene apego natural a los libros portátiles, tan diferentes del intimidante Codex Amiatinus. Yo, por ejemplo, amo las ediciones del español Manuel Altolaguirre hechas en México para la editorial Polis, en los años cuarenta; hay varios de ellos en los estantes de mi biblioteca doméstica, junto a los de la colección chilena La Fuente Escondida, dirigida por José Ricardo Morales, y perteneciente a la editorial Cruz del Sur. Son libros diminutos: caben en la palma de la mano y son perfectamente legibles. En las incursiones por las librerías de viejo, los lectores pueden hallar, a precios irrisorios, muchos de esos tomitos. No se han agotado ni, dicho sea en varios sentidos, se agotarán por mucho tiempo.

David Huerta, poeta y ensayista, es autor de La calle blanca (México, Era-Conaculta, 2006)

 
Subir



 
Version para Imprimir Envia a un amigo
imprime
el texto
recomienda
esta página





Tronco común. Medio siglo de libros de texto gratuitos | Lorenza Villa Lever
Reseñado por Lorenza Villa Lever


Leer con las manos | Carmen Bonet
Reseñado por Carmen Bonet



 
   

Comentarios
No hay comentarios todavía


*Nombre:
Correo-e:
Notificarme de nuevos comentarios en esta página
Ocultar enlace de correo-e
*Texto:
 
Powered by ScriptsMill


 
Subir



 
 
 
 
Hoja por Hoja es una publicación de Libraria, SA de CV.
Pitágoras 1143-E, Del Valle, 03100, México DF. Teléfonos y fax: +52 (55) 5335 1213 o 5335 1214