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Palinuro de México, o la desmesura
Francisco González Crussí

 

Palinuro de México
Fernando del Paso
México, Punto de Lectura, 2007, Narrativa, 892 p.
ISBN 978-970-812-030-2

Fernando del Paso es por encima de todo —un todo que incluye la poesía, el teatro, el ensayo, el periodismo y aun la pintura— un novelista excepcional. El Premio FIL de Literatura 2007 reconoció su poderosa producción, entre la que Noticias del Imperio ha merecido la mayor atención de la crítica y los lectores. Aquí, en cambio, exaltamos las cualidades de Palinuro de México, su segunda obra narrativa —por cierto, su favorita—, en boca del médico más literario de nuestra república de las letras

Palinuro nació bajo el signo de la desmesura: todo en él es hipérbole, exceso, colmo y demasía. Así lo reconoció su progenitor, Fernando del Paso. Hasta la gestación de Palinuro rebasó con mucho los ineluctables nueve meses que la naturaleza impone al humano engendramiento, pues fue de nueve años. Empezó en 1978, en Iowa, y terminó en 1986, en Londres. Y si la preñez fue excesivamente dilatada, el alumbramiento no lo fue menos. Nació Palinuro con hipertrofia congénita: la edición que publica El Colegio Nacional como parte de las obras completas de Del Paso consta de 710 páginas.
Se esperaría que Palinuro, por antonomasia “de México”, hubiese tomado su primer aliento del aire —otrora transparente, hoy caliginoso— del Anáhuac, pero no fue así. La novela se publicó primero en España, y sólo tres años después vio la luz en su verdadera patria. Su volumen intimidó a una editorial mexicana. Hubo más arrestos (y más recursos) en ultramar, y así fue como Palinuro de México nació, paradójicamente, en España.
Una crítica clasicista y prudente debió sentir angustiosa perplejidad frente a este libro que se presenta como novela, pero que trata de todo: mitología, ciencia, medicina, poesía, política, crítica cultural, sátira social, arte, erotismo, burla, historia, etcétera, y que introduce múltiples personajes, pero no intenta pintar sus caracteres. En efecto, el tío Esteban, el abuelo Francisco, el tío Austin, la prima Estefanía, el primo Walter, Palinuro y tantos otros, son meras voces que se confunden en la formidable polifonía del conjunto, sin distinguirse como individuos cuando no son, de plano, “dobles” de Palinuro, útiles apenas para disfrazar lo que de otro modo sería un largo monólogo.
¿De qué hablan esas voces? De todo: ya se dijo que la obra exhibe una ambición totalizadora casi monstruosa. Maravilloso torrente de metáforas deslumbrantes, de barroca imaginación y de lirismo arrebatador: no por nada la crítica mundial se pasmó ante este espectacular derroche de color, de espléndidas metáforas y auténtica erudición. Pero hay un tema recurrente: el cuerpo humano y su estudio por la medicina. Palinuro, es decir Fernando del Paso, quiso ser médico, atraído más por los aspectos “románticos” de esa profesión que por sus escuetas realidades.
“Cuando se es médico, se es todo”, dice una de las múltiples voces: arquitecto, abogado, cocinero, mago; todo. El médico rodeado de asistentes uniformados es el capitán de navío con su tripulación, navegando en “un mar de sangre y linfa”; es, frente a una radiografía, el moderno Champollion que “descifra las piedras color de rosa de la vesícula”; el arqueólogo del cuerpo que descubre “en tus ruinas humanas […] toda tu historia y tu prehistoria clínicas”; “el abogado que te salva de la pena de muerte por unos años o por unos días”; el juez que te sentencia “a vivir enterrado, indefinidamente, en la cárcel de tu propio cuerpo”; es “el dictador por excelencia” cuyas órdenes —¡Saque la lengua! ¡Diga ah!—, nadie se atreve a desobedecer: “¡Ni siquiera un papa puede resistirse a un examen de próstata!”; es el portero del cuerpo, que “prohíbe el paso a la mantequilla y al tabaco”; el policía del cuerpo, al que vigila y coarta sus libertades; y es “nada menos que el sacerdote obligado a guardar el secreto profesional, al que le puedes confesar todas tus vergüenzas y padecimientos innombrables.”
No es el menor problema de la medicina actual definir sus propios límites. Hoy la vida humana toda, desde sus aspectos más trascendentes hasta los más triviales, está siendo “medicalizada”. Nacemos y morimos en un hospital, en medio de monitores, catéteres y tanques de oxígeno. Y entre el nacimiento y la muerte nadie escapa el incesante, inexorable atalayar de la medicina oficial. ¿Es el niño inquieto, bullicioso y rebelde? Trátese el síndrome de hiperactividad y déficit de atención. ¿Nos abruman los embates de la vida? Tomar medicamentos antidepresivos. ¿Llega la edad reproductora? La menstruación y sus inconvenientes se suprimen con fármacos. ¿Esterilidad? Existe la reproducción asistida, que hace al sexo obsoleto. ¿Termina esa etapa? La menopausia y el climaterio se combaten con hormonas; las arrugas, con Botox; las redundancias, con liposucción, y los órganos desfallecientes se reemplazan con transplantes.
Palinuro de México es una obra maestra. Por eso su vigencia es cada vez más evidente. Hoy, cuando la medicina engloba la vida entera, este libro de imaginación desbordante, de figuración grotesca y extravagante, nos hace reflexionar sobre nuestra corporeidad y el papel de la medicina. Imposible resumir en este breve espacio el torrente de ideas, imágenes y tropos que bullen en esta mirífica obra. Pero quien emprenda su lectura se sorprenderá al encontrar, cuando menos lo esperaba, en medio de larguísimos párrafos barrocos que parecían bufonería pura, la súbita revelación de un aspecto de la realidad que se reconoce por verdadero y que incita a la reflexión. Es decir, encontrará, entre el destello de agudeza y la facecia centelleante, la observación profunda, marca inconfundible del genio.

Francisco González Crussí, patólogo y ensayista, es autor de La fábrica del cuerpo (Turner-Ortega y Ortiz, 2006)



 
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Comentarios
 21 Nov 2009, 00:34
Llevo tres años buscando este libro, parece que en Argentina, o al menos en Mendoza es algo imposible, si alguien sabe cómo puedo hacer para conseguirlo, les agradecería, leí solo un fragmento y me conmovió hasta enamorarme. Espero que alguien se apiade de mi padecimiento, jaja... y me ayude a encontrarme con él. Gracias
 11 Feb 2009, 11:09
es 1 buen libro, q da detalles de lo q alguna vez hemos vivido o queremos vivir...q desemvuelve todos los temas del mexico de hoy
 09 Sep 2008, 13:36
Es un excelente libro, muy actual, lleno de sensualidad, amor y travesuras
 27 Ago 2008, 14:02
es un exelente libro, todos deberinan de leerlo, habla sobre todo tipo de ocaciones


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